Amonestaciones de la Sabiduría
6/3/2025
Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,
No consientas. 11 Si dijeren: Ven con nosotros; Pongamos asechanzas para derramar sangre, Acechemos sin motivo al inocente; 12 Los tragaremos vivos como el Seol, Y enteros, como los que caen en un abismo; 13 Hallaremos riquezas de toda clase, Llenaremos nuestras casas de despojos; 14 Echa tu suerte entre nosotros; Tengamos todos una bolsa. 15 Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas, 16 Porque sus pies corren hacia el mal, Y van presurosos a derramar sangre. 17 Porque en vano se tenderá la red Ante los ojos de toda ave; 18 Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, Y a sus almas tienden lazo. 19 Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, La cual quita la vida de sus poseedores. Las personas malvadas son celosas en seducir a otros en los caminos del destructor: los pecadores aman la compañía en el pecado. Pero tienen mucho más por lo que responder. ¡Cuán cautelosos deberían ser los jóvenes! "No consientas". No digas lo que dicen, ni hagas lo que hacen, o te tendrían que hacer; no tengas comunión con ellos. ¡Quién podría pensar que sería un placer para un hombre destruir a otro! Ver su idea de la riqueza mundana; pero no es sustancia ni preciosa. Es el ruinoso error de miles, que sobrevaloran la riqueza de este mundo. Los hombres se prometen en vano que el pecado se convertirá en su ventaja. El camino del pecado es cuesta abajo; Los hombres no pueden detenerse. Los jóvenes evitarían la ruina temporal y eterna, y se negarían a dar un paso en estos caminos destructivos. La avaricia de ganancia de los hombres los apresura a seguir prácticas que no les harán sufrir a ellos ni a otros para vivir la mitad de sus días. ¿De qué se beneficia un hombre, aunque gana el mundo, si pierde la vida? mucho menos si pierde su alma? Comments are closed.
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AuthorEscrito Por La Pastora Trini Ildefonso Ministerio LRC Categories |
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