YA NO HAY CONDENACION
8/5/2025
Romanos 8:1-10
Viviendo en el Espíritu8 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4 para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8 y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. A. Vida en el Espíritu contrastada con la vida en la carne. 1. (1) No hay condenación. Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Ahora, pues, ninguna condenación hay: La simple declaración de ninguna condenación viene a aquellos que están en Cristo Jesús. Ya que el Dios el Padre no condena a Jesús, tampoco Él condenará a aquellos que están en Jesús. Ellos no están condenados, no serán condenados, y no pueden ser condenados. El “ahora, pues” de Pablo es importante. Significa que lo que él dice viene de un argumento lógico. Es como si Pablo comenzara, “Puedo probar lo que digo aquí”. Esto es lo que él prueba: si somos uno con Jesús y Él es nuestra cabeza, no podemos ser condenados. No puedes absolver a la cabeza y condenar la mano. No puedes ahogar al pie mientras la cabeza esté fuera del agua. Unidos a Él, escuchamos el veredicto: “ninguna condenación”. En Cristo: “Esta frase quiere decir que hay una unión mística y espiritual entre Cristo y los creyentes. Esto a veces es expresado como Cristo estando en ellos… y aquí como estar ellos en Cristo. Cristo está en los creyentes por Su Espíritu, y los creyentes están en Cristo por la fe”. El veredicto no es “menos condenación”. Ahí es donde muchos creen que están, pensando que nuestra posición a mejorado en Jesús. No ha mejorado, ha sido transformada completamente, cambiada a ninguna condenación. Quizás debiéramos considerar el otro lado de la moneda: Si no estás en Cristo Jesús, hay condenación para ti. “No es una tarea placentera tener que hablar de este asunto; pero ¿quiénes somos nosotros para pedir tareas placenteras? Lo que Dios ha atestiguado en las Escrituras es la suma y sustancia de lo que los siervos del Señor deben testificar a la gente. Si no estás en Cristo Jesús, y estás caminando en pos de la carne, no has escapado de la condenación”. b. Ninguna condenación: Este lugar de confianza y paz viene después de la confusión y el conflicto en Romanos 7. Ahora Pablo ve a Jesús y encuentra su posición en Él. Pero este capítulo es mucho más que una respuesta a Romanos 7; une pensamientos desde el comienzo de esta carta. Romanos 8 comienza con ninguna condenación; termina con ninguna otra cosa creada nos podrá separar, y en medio no hay derrota. c. Los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu: Si bien es cierto que aquellos que están en Cristono deberían ni consistentemente andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, pero esta no es una condición para su estatus de ninguna condenación. Nuestra posición en Jesús es la razón de nuestra posición de ninguna condenación. “Los hombres más eruditos nos aseguran que no es parte del texto original. No puedo justo ahora entrar en las razones de esta conclusión, pero son razones muy buenas y sólidas. Las copias más antiguas no la contienen, las versiones no la sostienen, y los padres que citaron abundantemente la Escritura no citan esta oración”. (Spurgeon) d. Ninguna condenación: Recibimos esta gloriosa declaración de la corte de Dios. La recibimos, aunque merezcamos condenación. La recibimos porque Jesús llevó la condenación que merecíamos y nuestra identidad ahora se encuentra en Él. Así como Él ya no está condenado, tampoco nosotros. Comments are closed.
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AuthorEscrito Por La Pastora Trini Ildefonso Ministerio LRC Categories |
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